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sábado, 15 de agosto de 2020

Asunción de la Santísima Virgen María


Hoy 15 de Agosto, la Iglesia celebra la Asunción a los cielos de la Santisima Virgen Maria. Virgencita, madre nuestra y esposa del Espíritu Santo, ruega e intercede por nosotros. Amén. 

domingo, 17 de mayo de 2020

Oraciones de Fátima


¡Dios mío, yo creo, adoro, espero y te amo! ¡Te pido perdón por los que no creen, no adoran, no esperan, no te aman! (Tres veces).

Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, yo te adoro profundamente y te ofrezco el Preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de nuestro Señor Jesucristo, presente en todos los Sagrarios del mundo, en reparación de los ultrajes con los que El es ofendido. Por los méritos infinitos del Sagrado Corazón de Jesús y del Inmaculado Corazón de María, te pido la conversión de los pecadores.

(Los niños Jacinta, Francisco y Lucía en Fátima rezaban estas dos oraciones de rodillas y con la frente inclinada hacia el suelo.)



sábado, 16 de mayo de 2020

Jaculatoria: Dulce corazón de María


Oración enseñada por la Virgen María y el Ángel de la Paz a los videntes Jacinta, Francisco y Lucía en Fátima. Hoy día, la rezamos como jaculatoria durante el rosario de la virgen.

"Las jaculatorias son oraciones breves, encendidas de amor y de cariño, que dirigimos al Señor, a la Virgen Santísima y a los Santos, para mantenernos mejor en la presencia de Dios a lo largo del día". (Catholic.net)

martes, 5 de abril de 2016

Oración a la Santísima Virgen por un nuevo sacerdote

Madre Nuestra María Santísima, Madre del verdadero Dios por quien, en quien y con quien vivimos, hoy te suplico humildemente que intercedas por tu hijo, Jaime Ortiz (Paco). Pídele a Dios Espíritu Santo, encender en el corazón de este nuevo sacerdote tuyo el FUEGO DE SU AMOR. Un fuego que le de calor a él primero y luego que la chispa de ese fuego contagie a todos los que se acerquen a él. Un fuego que caliente a los que tengan frío en su corazón, que sea una llama de amor que no se apague nunca, ni de noche ni de día.
Que sea un fuego que queme todo los resentimientos, todos los malos recuerdos, todo lo negativo, todo el dolor, toda la falta de amor, todo lo que necesita renovarse. Y luego que brote de ese mismo corazón un RÍO DE AGUA VIVA, un río que apague primero la sed de este tu siervo, su sed de Dios, su sed del Amor de Dios, su sed por la salvación de las almas. Y después que sea una fuente de donde las almas puedan encontrar y experimentar el AMOR DE DIOS, su misericordia, su perdón por medio de la absolución dada por Tu Hijo Jesucristo a través de las manos de este sacerdote tuyo. Madre Nuestra, este AMOR, este Fuego, esta AGUA VIVA es urgente que Dios le permita a este sacerdote experimentarlos, para su propia paz, alegría y salvación y para compartirlas con todas las almas que Dios tenga destinadas que se salven a través de su contacto con este humilde sacerdote tuyo. Gracias por tu amor y tus cuidados maternales. 

Cúbrenos con tu manto y protégenos de todos los males y de las asechanzas del demonio. Sé tú nuestra guía, nuestro lucero, nuestro faro, enséñanos el camino al Cielo donde por medio del amor, la misericordia y el perdón de Dios esperamos gozar por siempre del Amor de Dios, junto contigo por siempre. Amén.

¡El Señor a estado grande con nosotros y estamos alegres! Muchas felicidades a nuestro nuevo sacerdote Padre Jaime Ortiz (Paco).

Referencia:
Corazones.org

domingo, 24 de mayo de 2015

Honrando a María en Pentecostés

Para la Iglesia Católica la festividad del Día de Pentecostés es de suma importancia, porque celebra la permanencia entre nosotros del amor del Padre-Dios y el Hijo, Jesucristo. Es la celebración de todos los fieles católicos que vivimos en la fe, en ese amor; con la convicción de que hemos sido invitados a llevar la buena nueva del Reino de Dios entre los hombres. Como bautizados, hemos recibido el Espíritu Santo, llamándonos hijos suyos, miembros de la iglesia y nuevos apóstoles.

Ese grandísimo amor (en forma de llamas de fuego) que recibieron los apóstoles y la Virgen María en aquel tiempo para actuar con valentía, llenos de gracia y del Espíritu Santo; e ir a predicar el evangelio en todo momento y lugar, sin importar las persecuciones, es precisamente el que hoy se hace presente en nosotros.

Para María Santísima, ese soplo de vida, de aliento y fuego abrazador del Espíritu Consolador, debía ser la culminación de muchos momentos de dolor. Es allí donde encuentra consuelo, el abrazo cálido y transparente de su hijo Jesús, el amor del Padre y la complacencia de haber cumplido su santa voluntad.

Al igual, que María, sintamos la presencia del Espíritu y todo su amor desbordándose en nosotros. Gocemos de todos sus dones, no desesperemos, así nos mantendremos unidos al Padre y al Hijo en todo momento. Sigamos su ejemplo.

Nos dice PadreHenry Vargas Holguín (2015) que “la relación de la Virgen María con Dios (con las tres divinas Personas) es tan única, tan sublime, tan inefable, que Ella (María) es llamada la Madre de Dios Hijo, la hija predilecta de Dios Padre y el templo del Espíritu Santo”.

Por otro lado, PadreNicolás Schwizer (s.f.), nos asegura que “no hay duda de que la vida de la Sma. Virgen estaba, desde su inicio, bajo la fuerte influencia del Espíritu de Dios. La Virgen es la Todasanta porque desde el primer momento de su existencia fue sagrario del Espíritu Santo”.

Los invito a continuar reflexionando sobre María, nuestra madre, y el Espíritu Santo a través de los enlaces a continuación y les incluyo además, otros relacionados al Rosario del Espíritu Santo.

Invoquemos al Espíritu de Dios y oremos junto con María por las necesidades del mundo…



Enlaces:


domingo, 31 de marzo de 2013

Tercera Palabra de Jesús en la Cruz (Reflexión) (Jn. 19,26-27) "Mujer, ahí tienes a tu hijo. Hijo, ahí tienes a tu madre"

“Cada una de las siete palabras permite visualizar y apreciar la importancia de la cruz” (Monterroza, 2012). En esta tercera palabra, Jesús, en la cruz, después de pedir el perdón para los demás; se dirige a los suyos. A su Madre, María, y a Juan, su hermano del alma, de pie junto a la cruz. Y, en ellos, a todo su Pueblo, a su Iglesia (San Vicente Martir, s.f.). 

Hoy tenemos que fijar nuestra mirada en María, como modelo de generosidad y de entrega, fortaleza de espíritu junto a la cruz. El Papa Juan Pablo II, en una de sus encíclicas presenta a María como la Madre de Cristo... dada al ser humano - a cada uno de nosotros, y a todos - como Madre. El hombre al pie de la cruz es Juan "el discípulo que tanto quería” (San Vicente Martir, s.f.). 

La presencia de Juan y María junto a la Cruz fue para Jesús un motivo de alivio, pero, a la vez, tuvo que producirle un enorme dolor; al ver que su muerte en la cruz produciría sufrimiento en el interior de su Madre (Jiménez Arias, 2011). Es la hora en que se vive en la Cruz, el amor hasta el extremo y que se actualiza en cada Eucaristía (López Amozurrutia, 2005). “Este acto recíproco se interpreta como demostración de que no sólo hay que recibir amor, sino saber darlo sin importar las circunstancias” (Las Siete Palabras, 2013).

Con la muerte de Jesús, María quedaba desamparada, una mujer que iba a perder a su hijo. “Jesús y María vivieron en la Cruz el mismo drama de muchas familias, de tantas madres e hijos, reunidos a la hora de la muerte” (Jiménez Arias, 2011). 

Pero la presencia de María junto a la Cruz no es simplemente la de una Madre junto a un Hijo que muere. Su presencia va a tener un significado mucho más grande. Jesús en la Cruz le va a confiar a María una nueva maternidad (Jiménez Arias, 2011), - no la maternidad biológica, sino esta vez la maternidad espiritual. - Es el gran momento de la redención. Ante Dios y el mundo, María, es proclamada Madre de todos los hombres, de todos los cristianos. En ella tendremos una muestra del amor maternal de Dios. La Virgen María continuará teniendo un hijo y, con él representados, miles de millones de hijos, la gran familia de Jesús. Hermanos de un mismo Padre, confiados al consuelo de María, Madre de la Iglesia. De ahí la importancia de la oración a María, para que nos ayude a vivir fielmente la vida cristiana (San Vicente Martir, s.f.). Para que unidos a ella, en una misma fe, luchemos por defender la vida y los valores del Evangelio de Jesús.

Y desde aquella hora el discípulo Juan la acogió en su casa…(San Vicente Martir, s.f.) Nosotros también hemos recibido la misma encomienda, de hacer de nuestro hogar, la Iglesia, la casa de nuestra Madre María. Con este acto, se nos deja un ejemplo para que todos podamos seguir creciendo espiritualmente, edificando la Iglesia de Cristo, como verdaderos hermanos de Jesús. Una iglesia que inspire, que esté presta a recibir al desamparado, al necesitado, a ser consuelo de los afligidos, refugio de los pecadores, auxilio de los cristianos. 

¿Y cómo podemos edificar nuestra Iglesia? No solo poniendo nuestra iglesia bonita y bien arreglada, sino mediante la lealtad, el compromiso, la constancia y la común unión entre los hermanos, en presencia del Espíritu Santo. Mediante la obediencia a la palabra de Jesús, basada en las enseñanzas de los apóstoles. Mediante la oración continua; el buen ejemplo, el fortalecimiento de los sacramentos y viviendo los evangelios… con el amor al prójimo, tomando en cuenta las necesidades de los más pobres y de los enfermos, y por supuesto, con el crecimiento en la fe. 

Dios quiere que cada uno de nosotros se involucre y que tengamos cuidado de nosotros mismos, de no caer. Y si caemos, saber levantarnos. A todas ustedes mujeres, les digo, tenemos “en la Virgen María un modelo perfecto de Mujer y Madre” (Diócesis de la Dorada, s.f.), sigámosla. Y a ustedes los hombres, como discípulos de Jesús, continúen su apostolado, comprometidos “mediante la palabra y el sacramento” (Izquierdo, 2010).

Oremos: “Oh Jesús, hijo de María, junto a la Cruz, tu madre está de pie, conmovida; a su lado, tu discípulo amado” (López Amozurrutia, 2005). “Oh, Señor Jesús, que, en la hora suprema de la cruz, no las diste por Madre; haz que sepamos imitar su fidelidad y que vivamos fielmente como miembros de la Santa Madre Iglesia” (San Vicente Martir, s.f.). “Recibiendo la bendición de ser hijos de María, queremos ser entrega y acogida en el seno de tu Iglesia” (López Amozurrutia, 2005). Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.


Junto a la cruz
Referencias: 

Diócesis de la Dorada, G. (s.f.). Las siete palabras. Recuperado de http://www.diocesisdeladoradaguaduas.org/docs_semana_santa/las_siete_palabras_viernes_santo.pdf

Izquierdo, A. (2010). Siete palabras para siempre. Recuperado de http://jesusamigo.wordpress.com/tag/catolica/

Jiménez Arias, J. (2011). Las siete palabras de Jesús en la Cruz. Recuperado de http://conferenciasypredicas.over-blog.com/article-las-siete-palabras-78814606.html

Las Siete Palabras. (2013). Recuperado de http://es.wikipedia.org/wiki/Las_Siete_Palabras#Tercera_Palabra

López Amozurrutia, J. A. (2005). Reflexión de las Siete Palabras de Cristo en la Cruz. Tlalpan. Recuperado de http://www.amoz.com.mx/Reflexi%F3n de las Siete Palabras de Cristo en la Cruz 2005.pdf

Monterroza, F. (2012). Las 7 Palabras de Jesús en la cruz y su significado: Tiempo de Esperanza. Recuperado de http://www.sitiodeesperanza.com/2012/04/las-7-palabras-de-jesus-en-la-cruz-y-su.html

San Vicente Martir, Parroquia. (s.f.). Las siete palabras de Jesús en la Cruz. Recuperado de http://sanvicentemartirdeabando.org/triduo_pascual/viernes/siete_palabras.htm